sábado, 25 de febrero de 2012

Un encuentro.


Era bello, sincero y casto.

Mis manos, 
deslizaban entre cada parpadeo.
Las suyas,
llenas de silencios.
Bailaron entre piernas nuestros cuerpos,
llenos de deseos.
Luz de luna,
iluminaba su esplendor eterno.
Era infinita su mirada,
pura en nuestro fallido intento.
Su cuello, lleno de mis besos.
Mis besos, llenos de vacíos.
Vacíos, llenos de los dos.
Detuvo el tiempo,
era perfecto ese momento.
Danzaba entre sus brazos,
deslizando todos nuestros sueños.
Cierra los ojos el universo.
Éste momento es nuestro.

2 comentarios:

  1. Impredecible. Eso debe ser la poesía, algo que nos lleva hasta el último verso con ansiedad. Eso es tu poema, sorpresa e interrogación permanente.

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